La historia ganadera de la familia Fraile comienza en 1956 cuando compran uno de los hierros de los Flores Albarrán y vacas y sementales de Arturo Sánchez. Unos años más tarde se deshacen del ganado adquirido y compran reses a Infante da Cámara para añadir en 1976 cincuenta y cinco vacas y varios machos de Lisardo Sánchez, línea que seguirán desde entonces comprando más ganado de este encaste tanto a Arturo Gallego como a los herederos de Atanasio Fernández.
Pero el miembro de los Fraile que nos ocupa, Moisés, decidió en 1986 seguir otro camino distinto al de sus hermanos cuando se dividió la vacada de El Puerto de San Lorenzo. La mayor parte del ganado y el hierro fue para Lorenzo y Nicolás, que más tarde crearía Valdefresno. El primogénito, Juan Luis, ya tenía la ganadería procedente de Graciliano y se llevó un lote de vacas que hoy en día se anuncian a nombre de su viuda, María Cascón.
Así, Moisés se queda con otro pequeño lote de “lisardas” pero empr

ende otra aventura mucho más difícil comprando en 1987 añojas, eralas y cuarenta vacas paridas a José Matías Bernardos, el popular “Raboso”, que le deja dos sementales contrastados: “Guantero” y “Potasero”.
Al poco tiempo Moisés saca sus dos primeros raceadores llamados “Mirador” y “Pucherero”, y compra un toro a Juan Pedro Domecq para refrescar pero este no ligó y desistió de la idea.
En sus comienzos, al igual que le pasaba a la vacada madre –Aldeanueva- , el principal problema que presentaban las reses de El Pilar era la falta de fuerzas, que poco a poco se fue corrigiendo.
Durante varios años fue en las plazas modestas donde se lidiaron los primeros “rabosos” criados en tierras de Tamames pero enseguida comienzan a saltar grandes ejemplares en cosos de mayor categoría: el toro “Lagarterín” recibió la vuelta al ruedo en Benidorm en 1993; al año siguiente dos bravos astado fueron fuertemente aplaudidos en Logroño; en 1996 “Alambrero” fue paseado por las mulillas en el coso de El Escorial, el toro “Vinagre” fue desorejado por El Litri en Guadalajara y el excelente “Tontillo” recibió la vuelta al ruedo en Zaragoza y fue declarado el Mejor toro de la feria de El Pilar.
Pero fue en 1998 cuando comienza el “despegue” de esta ganadería lidiando una importante corrida en Bilbao y saltando en Murcia el bravo “Puchero”; en Salamanca el extraordinario “Huracán”; y en Zaragoza el soberbio “Guajiro”. La temporada siguiente fue sencillamente excelente: “Medilonillo” es indultado en Alicante; el bravo “Potrico” abre las puertas de Madrid a la vacada; y los toros “Medilón” y “Carapuerco” comparten el premio del Toro de Oro de la feria salmantina.
La década en la que nos encontramos no comenzó nada mal y así seguimos hasta hoy. Como todas las ganaderías tiene sus baches pero Moisés es un hombre de campo, conoce la vacada como la palma de su mano y sabe lo que tiene y enseguida endereza el rumbo.
La lista es muy larga : “Guapito”, ganador del Toro de Oro de 2000; “Carapuerco” y “Tontero”, en el debut en Sevilla en 2001; “Cotidiano”, lidiado en Fallas de 2002; “Portico”, ejemplar bravísimo lidiado en Castellón en 2003; los encastados “Resistente” y “Bellito”, lidiados en Las Ventas en 2005; “Resistón” y “Alambrito”, merecedores de la vuelta al ruedo en Nimes y en Valencia, respectivamente, en el mismo año; “Carapuerco”, premiado con el pañuelo azul en Salamanca, y “Mensajero” y “Pomposito”, que obtuvieron el mismo premio en Murcia en 2006; “Sombrerero” en Arles, “Carapuerco” otro Toro de Oro de Salamanca, “Resistillo” en Zaragoza”, “Burreño” en Las Ventas, “Portico” en Castellón, “Huracán” en Bilbao y “Dudeto” en Valladolid son algunos de los ejemplares de nota que El Pilar lidió en 2007. En la temporada siguiente saltan toros importantes en casi todas las plazas donde lidia: “Portilloso” y “Bellito” en Madrid, “Alambrisco” y “Sospechillo” en Málaga, “Dudito” recibe la vuelta al ruedo en Nimes, “Buscaagua” en Salamanca, “Dulcineo” en Valladolid, otro “Portilloso” en Beziers, y ganador de la novillada concurso el bravo “Liebretodo”.
Y este año que termina, 2009, no ha sido menos exitoso para la vacada de Moisés Fraile que ha lidiado bravos ejemplares en Sevilla, el excelente “Bilanovo” lidiado en Bayona, las buenísmas corridas de Dax, Nimes, Málaga, Vitoria… y conociendo al ganadero, y la afición que tienen sus hijos, estoy seguro de que los triunfos seguirán. Los “rabosos” de El Pilar pueden gustar más o menos, nos pueden parecer lo que no son debido a que lo toreen unos u otros, pero el fondo de casta que tiene esta ganadería y la regularidad que demuestra año tras año está al alcance de poco ganaderos. Y Moisés Fraile Martín, con un encaste que parece bodeguero pero no lo es, está entre los elegidos…