jueves, 16 de octubre de 2008

BRAVURA

¡Tan fascinante! ¡Tan difícil de ver! ¿A quién no le deslumbra ver un toro bravo en la plaza?
Bravura es acometividad, lucha, nobleza, fuerza, fijeza, fiereza, poder, galope, crecerse, prontitud…, casta. Y esta última palabra siempre da lugar a debates, ¿es lo mismo bravura que casta? No. Un toro encastado puede ser más o menos bravo, pero un animal bravo es siempre encastado.

Muchos ya sabéis que para mí un toro bravo debe ser tan completo que pareciese que no existen, pero sí que sale alguno. Y de todos los encastes. Ese toro que sale galopando de chiqueros; que remata sin que nadie le llame con la punta del capote, tomado humillado y largo el capote con codicia; que se arranca decidido al caballo de picar, mete la cara abajo con fijeza y empuja con los cuartos traseros en varias ocasiones; que galopa en banderillas y no se duele; y que llega a la muleta desplazándose por ambos pitones, humillado arrancándose de lejos, con transmisión y la nobleza propia de un toro bravo que no se parece en nada a la docilidad que hoy se ve tanto en las plazas.

Para vosotros, ¿qué es la bravura?

2 comentarios:

Óscar dijo...

Después de intenar buscar una definición de bravura que no fuese una enumeración de los comportamientos que debe tener un toro bravo, he llegado a la conclusión de que la bravura es la cualidad que tiene un toro cuando se comporta de forma ofensiva durante la pelea (lo contrario sería mantener una actitud defensiva, lo que denota mansedumbre). Lógicamente hay grados de bravura, los toros no son completamente bravos o completamente mansos, hay grados intermedios, lo cual quiere decir que un toro es tanto más bravo cuanto más predomina en él un comportamiento ofensivo frente al defensivo y cuanto más tarda en darse por vencido y empezar a defenderse.

Es posible que haya llevado la definición a un terreno un tanto "humano" pero fijaros:

Un toro que se arranca de lejos al caballo y empuja abajo metiendo los riñones está mostrando una actitud muy ofensiva y poco defensiva, por contra un toro que no se arranca si no está muy cerca del caballo tiene una actitud defensiva "si mi enemigo no se acerca lo suficiente para que yo perciva una amenaza, me mantengo a la espectativa" y si en lugar de empujar abajo con fijeza pega cabezazos para quitarse la puya, también está intentando defenderse.

Cuando un toro tiene los llamados "arreones de manso", sucede otro tanto: embiste cuando cree que puede hacer presa, hacia su querencia (donde se siente más protegido) y después de la embestida se retira; de nuevo una actitud defensiva.

La casta, como dices, es otra cosa: tiene que ver con el poder y con la fiereza. Cuando un toro se derrumba, se muestra acobardado, entonces lo que le falta es casta.

Anónimo dijo...

Graciliano dijo:

Cuando definimos la bravura, igual que cuando definimos al toreo, siempre hacemos una proyección. Incluimos en un concepto cualidades humanas que intentamos ensalzar. Por eso el toreo no es barbarie antes bien es la forma más radicalmente humana, por tanto cultural, por consiguiente culta, de explicar los valores morales comprometiendo la propia vida.

Así cada persona que defina la bravura incluirá en su concepto cuantas cualidades morales encomiables crea que puede asociar: valor, heroísmo, nobleza; también listeza, astucia; también poderío, fuerza; y también casta, linaje.

Los únicos que pueden intentar trasladar sus ideas e ideales a la realidad toro son los ganaderos, por eso se dice que los toros se acaban pareciendo a sus amos. La persona noble y de palabra (abundante en Salamanca a Dios gracias) cría toros nobles. Al "listillo" y tratante le gustarán los toros que piden el "carné".