más mala que la madre que la parió, nunca mejor dicho. Y te cabreas. Y quieres mandar al matadero a toda la familia. Pero te calmas, porque sabes que son cosas que pueden pasar. Más tarde vas viendo que las eralas de ese semental que tienes a prueba y fue un derroche de bravura en la tienta resultan ser superiores, y te llevas la mayor alegría de tu vida. Y te emocionas. Y ves recompensado todo el trabajo de muchos años.Por eso cuando metes una vaca en los chiqueros siempre piensas en que pasará, te lo imaginas, y a veces aciertas y te alegras, pero si fallas te llevas el berrinche, que debe durar lo mismo que tardas en mandarla al matadero y analizas en que has podido fallar.
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