jueves, 12 de octubre de 2006

EL FINAL DE LA BRAVURA SUPREMA.

A finales de 1969 sólo pastaba en los verdes cercados de “ Matilla” la vaca Pajarraca seguida de cerca por su becerrito. Y es que desde siempre, los años terminados en 9 marcaron la ganadería – y la vida- de Don Graciliano.
AÑO 1909. Murió su padre, Fernando Pérez Tabernero, y Lucia Sanchón, su madre, se hizo cargo de la vacada formada por éste con reses de Veragua y Miura hasta la división entre los hijos del matrimonio: Argimiro, Graciliano, Antonio y Alipio.
AÑO 1939. Vendió la mayoría de las reses que componían su ganadería creada en 1920 al comprar 130 vacas y dos erales tentados al Conde de Santa Coloma. Un total de 409 cabezas se llevó José Escobar hasta Andalucía en tren. De las dos etapas de la ganadería, antes y después del 39, existen cantidad de toros de bandera dignos de un capítulo especial.
AÑO 1949. Debido a su delicado estado de salud, cedió a sus hijos la dirección de la vacada que había logrado reconstruir en base a 25 vacas y un semental que se reservó en la venta a Escobar.
Pero fue la muerte de Don Graciliano, en 1956, la que significó el principio del fin de la ganadería. La parte de su hijo Guillermo fue vendida ese año a Bernabé Fernández Cobaleda, primogénito de Atanasio Fernández; la de su hijo Casimiro fue comprada por su sobrino Alipio Perez-Tabernero Sánchez que la puso a nombre de su esposa, María Lourdes Martín Aparicio; y un tercer hierro de la casa fue a parar a manos de Ventura Márquez de Prado.
En 1962 sólo quedaban Fernando y Graciliano- el Chato- con el hierro original, ya que tras la muerte de Doña Trinidad Nogales, viuda de Don Graciliano, el hierro de ésta ( lo mejor de la casa según muchas personas) también fue vendido y tras pasar por distintos propietarios, hoy está en poder de los hijos de Juan Luis Fraile.
Sólo siete años después de esa venta, Salamanca perdió definitivamente la vacada más brava que se ha criado en sus dehesas. Los Lozano y Palomo Linares compraban la ganadería de los Hijos de Don Graciliano Pérez-Tabernero Sanchón.

6 comentarios:

Margo Chaning dijo...

Esa venta lozana y palomera fue nefasta para la vacada. Yo vi la ganadería unos años después en las vegas del Tajo, al pie de Aranjuez, y no los conocía ni su madre. Semiestabulados, cambiaron las hechuras hacia el zambombo, y dejaron de embestir. Requiem

Montero dijo...

Lo que se aprende en el blog del tío Vicente. Si estas cosas es capaz de escribirlas el engominado, el fenicio, el palabrero... me la corto!

pgmacias dijo...

Espléndido post, gracias Vicente, Un auténtico desastre para el campo bravo la desaparición de los gracilianos. Estoy ansioso a la espera de la siguiente entrega. Montero eso no se apuesta aunque sea ínfimo el riesgo. Suponiendo que supieran plantearse y plantear el tema como aficionados, mucho suponer porque no demuestran serlo, ni se les pasa por su desmedida imaginación, son cuestiones NO "sobrecogedoras cajaclink" que solo interesan a los trasnochados del "autobús" que les estorban porque quieren aguarles su "fiestecita".

Vladimir Terán A. dijo...

Hemos hecho un enlace a este post aquí:

http://www.tauromaquias.com/2008/12/los-100-aos-de-vicente-barrera.html

Saludos

alatriste dijo...

No quedan gracilianos? Tenía algo Chafick vía Palomo Linares(Lozano)
YO he estado donde Juan Luis Fraile y Pilar Población. Tb donde sus herederos creo que hay(Juán Jose creo q se llama.

Hablo desde el desconocimiento vamos

Un saludo

Anónimo dijo...

Este fin de semana estuve viendo un toro en cojos de robliza, era graciliano 4 años, con la N al revés en su pierna espectacular, rebosaba seriedad